qr.png

Prédica: Lanzando la Campaña “Comunidad del Corazón”
33º Domingo del Tiempo Ordinario: 14 noviembre 2021

Padre Kevin McDonough

Hace doce años nuestra parroquia celebró su centenario. Antes de esos días felices, los voluntarios tocaron las puertas de nuestros vecinos – cien cuadras – para invitarlos a los eventos. Fuimos recibidos calurosamente. Pero con demasiada frecuencia, los voluntarios escuchamos: "¿dónde está eso"; O, "¿qué tipo de iglesia es la suya?"; Un hombre, que vivía a menos de dos cuadras de distancia, dijo sin ningún rencor: "Siempre me pregunté qué podría ser ese gran edificio de ladrillos."


¡Érase una vez, Incarnation era este vecindario! Mil doscientos escolares, siete misas dominicales, un Oktoberfest vibrante y grandes grupos de sacerdotes y hermanas dominicas: ¡este lugar estaba saltando! Pero South Minneapolis cambió. La Iglesia Católica cambió. Los seis o siete niños de esas familias irlandesas-estadounidenses se mudaron a los suburbios y más allá.


Me alegra decir hoy que Incarnation ha vuelto. Cuando camino por el vecindario o me detengo en negocios locales, la gente me dice que nos conoce y nos aprecia. "Vi las puertas abiertas y entré, ¡qué hermosa iglesia!" "Estamos muy agradecidos por la comida que nos diste durante la pandemia." "¡Hay tanta vida en la intersección de 38th y Pleasant!" E incluso: "¿Cómo me uno?"


No es exageración sugerir que una vez más nuestra parroquia se ha convertido en un corazón vivo de la comunidad. Sucedió porque nos abrimos y nos convertimos en una comunidad con un corazón cada vez más grande. Corazón de la comunidad; comunidad con corazón: esa es la obra y la alegría que Dios nos ha dado. Para hacer nuestro trabajo, hemos tenido que renovar los lugares físicos donde nos reunimos. Necesitábamos más espacio educativo y para reuniones. Para Navidad, con mucho trabajo duro y casi sin gastos monetarios, habremos agregado catorce aulas. Hemos aumentado nuestra capacidad para servir a los vecinos hambrientos, y casi todo ese aumento ha sido pagado por no feligreses. Las goteras crónicas y el deterioro subyacente del techo de nuestra iglesia tenían que terminar, y lo ha hecho. Pero otras personas no están pagando para poner un techo protector sobre nuestra
comunidad. Hoy les pido que se unan a nosotros para pagar esa protección.


Unos feligreses y amigos ya se han comprometido y/o pagado un medio millón del costo de $1.3 millones. El resto está en nosotros. Debido a la generosidad de nuestros padres fallecidos, mis hermanos y hermanas se han comprometido con cien mil dólares. ¿Crees que quizás tu familia podría dar el uno por ciento de esa cantidad antes de la Navidad de 2022? Esta semana, piensa en lo que podrían hacer. La semana que viene les voy a pedir que se comprometan.


Habrá más renovación de edificios por hacer; podemos hablar de eso el próximo año. Ahora, la Encarnación está de regreso. Pidamos la generosa ayuda de Dios. Dios misericordioso, ayúdanos a madurar como corazón de la comunidad y como comunidad con corazón.

Homily: Launching the “Community of the Heart” Campaign 33 rd Sunday in Ordinary Time: 14 November 2021
Father Kevin McDonough

Twelve years ago this autumn our parish celebrated its centennial. Ahead of those happy days, volunteers knocked on our neighbors’ doors – one hundred square blocks – to invite them to the birthday events. We were warmly received. But too often, we volunteers heard: “O, where is that?” Or, “what kind of church is yours?” One man – living less than two blocks away – said without any rancor: “I always wondered what that big brick building might be.”


Once upon a time, Incarnation was this neighborhood! Twelve hundred schoolchildren, seven Sunday morning Masses, a vibrant Oktoberfest, and large groups of priests and Dominican Sisters – this place was jumping! But South Minneapolis changed. The Catholic Church changed. The six or seven kids in those Irish-American families moved out to the suburbs, across the nation, and around the world.


I am happy today to say that Incarnation is back.  When I walk in the neighborhood or stop in local businesses, people tell me they know and appreciate us. “I saw the doors open and walked
in – what a beautiful church!” “We are so grateful for the food you gave us during the pandemic.” “There is so much life at the intersection of 38 th and Pleasant!” And even: “How do I join?”

 

It is no exaggeration to suggest that once again our parish has become a living heart for the community. That has happened as we have opened ourselves up and become a community with an ever-bigger heart. Heart of the community; community of the heart: that is the work and the joy that God has given to us.  To do our work, we have had to renew the physical places where we gather. We needed more
educational and meeting space. By Christmas – with lots of hard work and almost no monetary expense – we will have added fourteen classrooms. We have increased our capacity to serve our hungry neighbors and members – and almost all of that increase has been paid for by non- parishioners. The chronic leaks and underlying deterioration of our church roof had to end – and it has. But other people are not paying to put a protective roof over our community. Today I am asking you to join with us in paying for that protection.


Parish members and friends have already pledged and/or paid a half-million dollars of the $1.3 million cost. The rest is on us. Because of our deceased parents’ generosity, my own siblings have made a commitment of one hundred thousand dollars. Do you think that perhaps your family could give one percent of that amount between now and Christmas of 2022? This week, please think about what you might be able to do. Next week, I am going to ask you to make a commitment.


There will be more building-renewal to do – we can talk about that next year. Now, Incarnation is back. Let’s ask God’s generous help. Gracious God, please help us mature as the heart of the community and a community of the heart.

Incarnation_Campaign.png
Pledge Card-1.png